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E OYEN RISAS, mis compañeros creen que soy patético por tener
la misma foto que el supuesto papá de James. La miss Laura se retiró del salón
y el desorden reinó en mi salón. Intento aclararles que Roque es mi papá.
—
Siempre provocas problemas ahora quieres robarme a mi nuevo padre—me reclama
James.
Marco
se burla de mi cara pues no salía del asombro. El riquillo despega la foto de
mi padre del portaretrato y la rompe. La miss al ingresar al salón observó ello
y quiso castigarlo, pero cuando la directora se enteró le pidió que no lo haga,
pues si ya pensó en él para que declame es mejor que lo haga. No quería recibir
reproches por parte de la señora Romaña.
El
día del agasajo por el Día del Padre llegó, fue una mañana con poca presencia
de padres de familia. Mi abuela asistió porque me vio triste en el desayuno. Le
conté que el riquillo rompió la foto de papá. Quedó sorprendida cuando escuchó
que él también tenía esa foto.
—
No comprendo por qué ese niño tenía la misma foto. ¿acaso papá está con esa
señora?
—
Cariño, Roque está separado de tu mamá y seguramente…
—
No me diga nada más por favor. Si James quiere que Roque sea su padre no
importa así ya no volverá para pegarme.
Mi
nona me pidió para no ir al colegio, después de todo no iba a declamar y estaba
cojeando por la caída de la otra vez por culpa del plan del riquillo. No quise
faltar, por eso ella asistió.
La
señora Romaña insistió tanto a papá para que asista, esa mañana salió temprano
diciendo que primero tenía que ir a la oficina del negocio de autos y que luego
pasaría por el Jardín. Pues efectivamente ellos estaban juntos. Papá no la
quería sino a su fortuna y ya empezó a dilapidar (malgastar) el dinero de la
señora ricachona. Ella se enamoró de mi padre como su fuera una adolescente.
Papá se fue a vivir con ella. A James le caía bien, pues el muy ladino (astuto)
de Roque prefería tenerlo de su lado.
El
agasajo por el Día del Padre estuvo lleno de sorpresas.
—
Hola Gabriel— me saludó una voz conocida.
Era
el señor Mauricio, no sé por qué, pero me entusiasmé cuando lo vi.
—
¿Su hijo estudia aquí? — le pregunté.
—
Digamos que sí— me responde.
La señora Romaña está impaciente porque Roque aún
no llega. James le pregunta si él vendrá. Ella le acomoda el terno y le da
indicaciones para no ponerse nervioso. Esta vez no pienso salvarlo y tampoco
puedo, pues a las justas puedo caminar.
Mamá se animó a asistir. La miss Laura dirige la
ceremonia, pide que tomen asientos y dirige la gincana. La auxiliar mueve los
nombres de mi salón y saca cuatro papelitos y los llama. Mi nombre sale en el
sorteo. Nos pide que pasemos al frente.
—
Allí están los cuatro elegidos, ahora por favor apersónense sus padres para
participar en la gincana de los globos— pide la miss Laura.
Mis
tres compañeros esperan a sus padres, de dos de ellos ya vinieron al frente de
todos, de Marco también se apersona. Busco con la mirada a mi nona y no la veo.
Ella desde el baño logra escuchar que llaman a mi papá.
—
Dónde está el papito de Gabriel— menciona. Ella desconoce mi situación
familiar.
Bajo
la mirada. Veo a mis compañeros con sus respectivos padres y siento envidia. El
señor Mauricio vino a mi Jardín para comprobar si mi madre seguía con Roque. Al
verme solo y triste sale al frente como si fuera mi padre. Me alegra su
presencia.
Mamá
llega en ese momento, se queda sorprendida al igual que mi nona. El
señor Mauricio gana la competencia. Se acerca y de la alegría me carga. Recibe
el premio, me lo quiso dar, pero no lo acepté. Veo a mi Mamá Grande e intenta
disimular su enfado, pues no comprendía las intenciones de mi tocayo. Mi madre
se muestra nerviosa, la señora Romaña la ve inquieta.
—
¿Está usted bien?
—
Sí gracias, solo se me bajó un poco la presión, pero ya estoy bien.
—
¿La he visto antes?, ¿quién es la profesora de su hijo?
—
La miss Laura.
—
Pues qué coincidencia entonces nuestros hijos estudian juntos. ¿Y cómo se llama
su niño?
—
Se llama…
La
joven señora ve llegar a mi padre, se emociona y se acerca a saludarlo. Mi mamá
voltea y se queda boquiabierta.
—
Cariño, pensé que no vendrías— le da un beso en la boca.
El
señor Mauricio desde su sitio mira ello y comprende que mis padres están
separados. Mamá casi se desmaya al presenciar tal beso. Papá no sabe qué decir.
—
Él es mi novio— le dice a mi madre sin saber que Roque es su ex.
Mi
pobre madre estaba destrozada. Se queda callada.
—
Te salvaste de salir en la gincana de hace un momento. Aunque ya no era
necesario porque ya tienes tu reemplazo— mira a Mauricio y lo señala—, pero
salió aquel joven. No sabía que tu ex ya tiene un pretendiente.
Papá
mira al señor Mauricio y vuelve a observar a mi madre quien aún no sale del
asombro.
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