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CAPÍTULO 15: La miss Laura
















L
A ALEGRÍA REGRESÓ A MI VIDA, al menos eso creo. Ha pasado una semana y todos estamos contentos con la nueva profesora, le gusta que le digan miss Laura. Nos dijo que para ella maestra es un adjetivo para aquellas profesoras que ya tienen una vasta (amplia) experiencia.
— Yo pensé que se les decía maestra a las profesoras mayores— interviene Tiziana.
— Pues sí algo de cierto tiene lo que dices— le responde la miss.
— ¿También se les llama maestra si son malas? — participa Sarita.
La directora le había advertido que si le comentamos sobre la antigua profesora desvíe el tema y así lo hizo. Nos preguntó si nos gusta cantar y nos enseñó la dinámica del Águila.
— Ese es el animal favorito de Gabriel— menciona James.
— ¿Y quién es Gabriel? — preguntó  
La miss era un poco despistada con los nombres, en una semana aún no sabía el nombre de todos.
— Yo me llamo Gabriel, pero puede llamarme Gabo— le digo a la linda profesora.
— ¿Conoces la dinámica del Águila?
— Miss, que nos cuenta la historia del Águila— sugiere mi amigo Camilo.
La miss me pide que les cuente esa historia, su sonrisa y tono afable (amable) me dan confianza y salgo al frente y se las cuento (recuerdan esa historia, ¿verdad?). Todos me aplauden excepto el envidioso de James. Tiziana me manda besos volados y levanta la mano.
— Sí, cariño dime— le dice la miss Laura.
— Verdad que habla bonito mi novio.
La miss sonríe ante su ocurrencia que para los demás ya no es novedad y solo le sonríe. La dinámica les gustó a mis compañeros; la profesora Fátima pasa, nos observa y me regala una sonrisa cuando la veo.

El Día del Padre se acercaba, la profesora Laura nos enseñó unas rimas para que le digamos como obsequio a nuestros padres.  Dijo que el que lo haga mejor lo declamará el día de la mañana deportiva por el Día del Padre. Al terminar los ensayos la voz de la miss Laura se quebró, era como si las palabras del poema le afectaran. Se retiró al baño a mojarse la cara.

Al día siguiente, estuvo muy seria. Nos llevó al salón de videos y todos contentos porque ese televisor lo compró la directora con las ganancias de los bingos y polladas por el aniversario del Jardín. La maestra pidió a la auxiliar nos cuide y pidió permiso. Lo curioso es que estuvo con lentes oscuros. La he notado misteriosa, pedí permiso al baño a la auxiliar y en el pasillo las amigas de la profesora Paola rajaban de la miss Laura.
Has visto esos lentes oscuros; yo la vi en el baño y lo tenía verde por los golpes; es una ufana (creída) porque a las justas te saluda; sí, tienes razón es una antisocial; me cae muy mal; ¡Uy!, pero es muy amiga de Fátima, comentaban las otras profesoras. Me asomé a la dirección y la directora le daba ánimos.

La alegría de la nueva profesora iba y venía. En otra ocasión mientras ensayábamos la declamación dijo sentir calor y se sacó la chompa de lana que le quedaba bien ceñida. Se percató que su brazo tenía moretones. Sarita se dio cuenta y le preguntó si se había caído. Se sintió avergonzada, se volvió a poner la chompa y salió del salón sin decir nada.

Mi abuela dice que soy muy observador y la verdad que sí. Otro día en la hora de Educación Física, (ese curso lo hacemos con un profesor joven quien viene solo un día) pedí permiso para ir por un poco de agua y al ingresar al salón la profesora estaba llorando. Comprendí que la miss tiene una jaula, una jaula que no la deja ser libre y vive encerrada en su pena. Ingresé sin hacer ruido, busco en mi humilde bolso mi táper, allí había una manzana de caramelo (seguramente has probado en alguna ocasión son esas con su palito y bañadas con caramelo rojo). Me acerco, tropiezo, ella se da cuenta de mi presencia y se seca las lágrimas.
— Mi Mamá Grande me dice que el dulce ayuda a endulzar la vida, por eso quiero invitarle mi manzana con caramelo— se lo alcanzo.
— No corazón mío, no puedo aceptarlo. Eso es tu refrigerio.
— Por favor acéptelo, mi nona también dice que es de mala educación rechazar un obsequio cuando se da de corazón. Ya no quiero verla triste.

Me mira con ternura y acepta mi manzana con caramelo. Se repone con facilidad y en unos segundos vuelve a sonreír.
— He notado que el poema la pone triste, ¿acaso su papá le pega? — le pregunto con inocencia pues eso a mí me pasó con mi padre de quien no sé nada desde hace tiempo.
Ella prefiere no responderme y sale conmigo al patio y me envía donde el profesor de Educación Física.

En el recreo James le propuso a Tiziana para declamar juntos y sacarme del camino.
— Si haces eso acepto ser tu novio— le dijo para animarla.
— Pero no puedo tener dos novios.
— A Gabo no le importas, además ya no me llaman ladrón así que decide si quieres un novio rico o un pobre.
— La verdad no me gustaría ser pobre.
— Además Gabo mucho para con Sarita pareciera que ellos son novios.
Tiziana al oír ello acepta su propuesta.
— Cuando se me ocurra cómo sacarlo del camino te aviso, o tienes alguna idea.
— En la hora de Educación Física podría pasarle algo.
— Pero tendríamos que esperar una semana.
James tiene una idea y en una semana la efectuará.

Por la tarde busco en la cocina si quedan más manzanas con caramelo y ya no había, a todos en casa nos gusta sobre todo cómo lo hace mi abuela. Le pedí si podría hacer más, mi intención era llevarle otro a la miss Laura para que endulce su vida. Mi nona hizo más, pues aprovecha las tardes para venderlas.

Al día siguiente tuve que comerme la manzana porque la miss faltó a clases, la reemplazó la auxiliar quien me cae muy bien. Pasó unos días y en la hora de Educación Física practicábamos a saltar soga de manera individual y luego jugábamos en equipo. Yo saltaba muy bien, el profesor escogió líderes para que armen sus equipos. Tiziana me escogió, en su siguiente turno eligió a James, después a Sarita y Marco. La soga la sostenía Tiziana y Marco, Sarita saltó, luego James y cuando tocó mi turno Tiziana jaló la soga, tropecé y me fracturé la pierna.

James logró su objetivo y no pude seguir ensayando para la presentación de la declamación.
Falté a clases un par de días. Las últimas veces que mamá ha venido a visitarnos la he notado triste. La otra vez fui a nuestra casa donde ella prefiere ir para que no entren los ladrones y la encontré llorando. Me pidió que regrese donde mi abuela. Sé que llora por papá y eso no me gusta. Por ratos mi hermano Frank se encarga de culparme por la separación de mis padres. Otra de las razones por las que fui era para pedirle una foto de papá ya que la miss Laura nos ha pedido una.

Es curioso, cada persona no es libre algo lo ata y vive encerrado en una jaula, mamá también tiene la suya. Mi nona al verme lloroso por la forma como mamá me botó, fue a buscar la foto para mí.
— ¿Hasta cuándo vas a seguir llorando por alguien que no merece tus lagrimas? Si te sientes sola ven a mi casa— le pide mi nona a mi madre.
— Han pasado varias semanas y no sé nada de Roque, ni siquiera me pasa para los gastos de mis hijos.
— No es la primera vez que desaparece, ya lo hizo antes y no sé porque te extraña.
Mamá le da una foto para mi tarea.

Coincidirás conmigo que muchas veces las profesoras cuando llega la celebración para las madres o padres hacen una manualidad. La miss Laura preparó un portaretrato que lo hicimos con palitos de helado. Con Camilo a la salida recorrimos algunos colegios y recogimos palitos, pues era para no pedir dinero a nuestras madres. En este caso nosotros hicimos gran parte de los obsequios para nuestros padres. La miss Laura no me reprochó mi falta de materiales, comprendía mi situación económica por ello cuando vio que Josué me prestó sus temperas para pintar el portarretrato no me dijo nada.

En clases damos los últimos detalles, Josué es el más entusiasmado pues quiere mucho a su papá, sin embargo, yo consideré que por gusto estaba haciendo ese regalo, pues como ya les dije no sé nada de mi padre desde hace varias semanas. La miss nos pide que saquemos las fotos de nuestros padres. Camilo saca la de su mamá, pues para él ella es su padre y su madre. Creo que debí de hacer lo mismo, pero ya es tarde para ello. Pego la imagen.

Desde que llegó la miss Laura nos cambiaron de sitio, aunque Josué se sigue sentando conmigo. Tiziana también estaba en mi mesa y Paula.
— Qué churro es tu papá Gabo— me comenta Tiziana.
Paula mira la foto y concuerda con ella. Mientras la profesora ayuda a pegar la imagen a algunos de mis compañeros Paula aprovecha para chismear cómo les quedó los portaretratos a los demás. Cuando llega al sitio de James queda sorprendida.
— No comprendo por qué has pegado la misma foto que la de Gabo— le dice a James.
Paula viene a mi sitio, James le pide que le devuelva su portaretrato. Ella no le hace caso.
— Gabo mira— me muestra el portaretrato del riquillo y quedo boquiabierto.
James me quita su manualidad y observa la imagen de mi padre.
— ¡Por qué has pegado la foto de mi nuevo papá! — me reclama.













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